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Muchos hijos, un mono y un castillo

Andalocio

6.6.18 | 13:02h.

 

Gustavo Salmerón firma un documental en clave de comedia que aborda su historia familiar y cuenta con su madre como protagonista.

Julita Salmerón se ha convertido en el fenómeno del siglo del cine español. Quizás a muchos no les diga nada este nombre pero para aquellos que han visto Muchos hijos, un mono y un castillo sin duda esta mujer ha pasado de ser una extraña a ser un miembro más de la familia. Y es que esta octogenaria es el reflejo de cientos de madres y abuelas españolas: sin pelos en la lengua, con las ideas bien claras, un terrible problema de organización y un desparpajo que la convierte en una persona única e irremplazable.

Gustavo Salmerón debió darse cuenta pronto de que su madre es de ese tipo de personas que no dejan indiferente a nadie pero no fue hasta la tradicional matanza del cerdo en el año 2003 cuando decidió que era el momento de hacer un documental sobre ella. En aquella ocasión Julita había afirmado que se sentía identificada con el animal, mascota de la familia que respondía al nombre de Lupita hasta hacía pocas horas. Ella era igual que el cerdo, todo grasa y tocino, y a ella le gusta el tocino del mismo modo que se quiere a sí misma. Esta frase, pronunciada con rotunda sencillez, le abrió los ojos a este actor que apuntaba maneras de cineasta. Así comenzó un periplo de 14 años de grabación en los que Gustavo grabó a su familia en las situaciones más inverosímiles posibles.

Lo más llamativo de los inicios de este documental es que el resultado final nada tiene que ver con la idea original de Salmerón. El director sabía que quería grabar a su madre y convertirla en el nuevo icono del cine español, pero si bien el personaje principal estaba claro, la idea de la cinta no lo estaba tanto. La solución le llegó como caída del cielo cuando la propia Julita, en una de tantas conversaciones trascendentales, afirmó que se había quedado con una vértebra de su abuela cuando ésta había fallecido, pero que desconocía el lugar en el que la había guardado. “Ya está” pensó Gustavo, haré una película sobre la búsqueda de la vértebra de mi bisabuela. Pero 14 años dan para mucho y al final la idea acabó mutando hacia una biografía visual de la vida de su propia madre; eso sí, con la búsqueda de la vértebra de la abuela siempre presente.

De esta forma, Muchos hijos, un mono y un castillo narra los tres grandes sueños que Julita Salmerón tuvo a lo largo de su vida, que no eran otros que tener muchos hijos, un mono por mascota y vivir en un castillo. Lo primero lo consiguió con creces, y es que tuvo un total de 6 hijos, cuatro niños y dos niñas, todos de edades muy similares. El mono también lo consiguió, aunque al final la experiencia no fue tan positiva como ella esperaba. En cuanto al castillo, Julita ya se había dado por vencida cuando un día recibió la noticia de que era la heredera de una gran suma de dinero. La fortuna le había sonreído tanto como a Elmer Sherwin, quien ganó dos premios Megabucks, uno en el 89 y otro en el 2005, por un valor cercano a los 30 millones de dólares.

Pero todo lo que sube, tiende a bajar, y si bien Julita consiguió hacer realidad sus sueños, también tuvo que despedirse de ellos más pronto que tarde. La cinta de Gustavo Salmerón nos muestra esa montaña rusa que es la vida de la mano de su madre, una mujer incansable que no se rinde nunca y que tiende a acumular absolutamente todos los objetos que caen en sus manos. Cabalgando entre un peligroso pero hilarante síndrome de Diógenes, Julita habla delante de la cámara con sus hijos, su marido, Antonio García, y dos de sus nietas. No se corta, dice todo lo que piensa a pesar de saber que la están grabando, y gracias a ello podemos disfrutar de algunos de los mejores diálogos del cine actual. Su reflexión sobre la fe no tiene desperdicio, al igual que la respuesta de su marido. 

La cinta, premiada con el Goya a Documental, recoge en poco más de 80 minutos 14 años de la vida y la historia de una familia numerosa de lo más peculiar. Una familia que trata de encontrar la vértebra de la abuela de la matriarca entre los miles de trastos que ésta guarda y que en ocasiones desconoce tener. Una tragicomedia con la que muchos españoles se sentirán identificados. Una auténtica obra maestra. 



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