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Otra feria de Córdoba que se archiva en una bonita y curiosa tradición

Córdoba

12.6.19 | 09:03h.

 

La Ciudad Califal siempre acude a la cita a la última semana de mayo. 

Feria de Córdoba

Imagen: Europa Press

Tras la finalización de la Feria de Córdoba 2019 toca hacer revisión para analizar como ha sido una nueva edición de esta celebración que es única para los habitantes de la ciudad andaluza. Lo es ahora y lo ha sido siempre, aunque con pequeños matices que han cambiado la forma de festejar, pero no el motivo del festejo. Una semana de la que vale la pena revisar sus orígenes y echar la vista atrás. Del centro de la ciudad a las afueras, no importa el lugar. La Ciudad Califal siempre acude a la cita a la última semana de mayo. 

Y es que poco a poco el recinto ferial ha ido variando hacia el extremo este cordobés. De hecho, en sus inicios estuvo muy cerca de la Puerta de Sevilla. Lugar emblemático y muy turístico en el que se puede observar el sistema de amurallado del municipio. Ideal para disfrutar de la buena gastronomía y del patrimonio cultural de Córdoba.

Claro que tampoco se quedan lejos de esta descripción los Jardines de la Victoria. Otro emplazamiento que conecta con la naturaleza y con la historia y en la que se celebran actos simbólicos como la típica Batalla de las Flores. Además tiene muy cerca el centro comercial Ronda de los Tejares. Perfecto para aquellos que quieran disfrutar del ocio como forma de vida. Restaurantes como el Tabgha, establecimientos como El Corte Inglés o locales recreativos como el bingo zahira. Todo ello antes lo ocupaba la feria.

Más tarde, se trasladaría de forma definitiva al Arenal. Un lugar alejado del bullicio y en el que los habitantes no podían tener queja de ruido e incomodidades. Y es allí donde Córdoba ha vuelto a acusar el calor intenso que ha azotado a la población estos días. Quizá lo más positivo es que ha sido una de las celebraciones más tranquilas de los últimos años, sin incidentes reseñables. Todo un éxito viendo lo que rodea a esta semana en los tiempos que corren. Poco que ver con cómo era antes.

Una feria ganadera

1906, Vistalegre, feria del ganado. Córdoba

Imagen: Pinterest. Otros tiempos de Córdoba II 1906, Vistalegre, feria del ganado. Córdoba

Para encontrar las primeras referencias de este evento hay que remontarse al siglo XIII. La reconquista y el posterior reinado de Sancho IV fueron determinantes para que se autorizara la celebración de dos ferias de ganado en la ciudad. Una de ellas debía ser el primer día de Cuaresma y la otra en la primera semana de mayo. Ocasiones perfectas para que las gentes que se dedicaran a dichos oficios pudieran comerciar y relacionarse con otros mercaderes del sector.

Con el paso de los años esta festividad se fue asentando como uno de los puntos claves ganaderos en la península, hasta que en el siglo XVII se produjo la primera modificación. Una modificación que tuvo que ver con un hecho muy curioso. Dos campesinos encontraron la imagen de una virgen en un pozo cercano a la Puerta de Sevilla. Alrededor de esta sima siempre había corrido el mito de que sus aguas eran medicinales y a raíz de esta aparición aun más. Justo en los días del hallazgo se celebrara una de las ferias de ganado, por tanto la relación era obvia.

La feria pasó a tomar el nombre de Nuestra Señora de la Salud, tal cual se mantiene a día de hoy, y se empezó a celebrar en este lugar para rememorar el momento del encuentro con la virgen. Eso sí, el ganado seguiría siendo el hilo conductor de la festividad hasta la llegada del siglo XIX. Muchos años habían pasado y las cosas evolucionaban sin más remedio. Y la evolución llegó con cambios de sitio y tiempo. Los Jardines de la Victoria fueron los designados y la última semana de mayo la fecha clave.

Nadie en Córdoba se perdía la feria. Además, se hizo habitual el instalar casetas para que los participantes pudieran descansar y beber algo en mitad de tanto ajetreo y alboroto. Cada vez eran más los adeptos que se acercaban y aumentaba el carácter festivo que se desarrollaba. Fue con la llegada del régimen franquista cuando esto último se modificó y se recuperaron los antiguos motivos basados en la agricultura por el que se realizaba la conexión entre los pueblos andaluces.

Las casetas estuvieron mucho más reguladas y en su mayoría se pusieron trabas para su establecimiento en los jardines. Hasta que en el final de esta etapa autoritaria volvió el jolgorio a una feria con la que no todo el mundo estaba contento. La zona era demasiado céntrica y los vecinos interpusieron quejas al Ayuntamiento. Al final, se decidió trasladar en la década de los noventa al complejo de El Arenal todo lo correspondiente a la feria.

Allí, a orillas del río Guadalquivir, es donde se terminó de expandir el fenómeno de las casetas y la gran cantidad de actividades, además de las propias feriantes, que se llevan a cabo en Córdoba durante esta última semana de mayo. El espacio permite un desarrollo que no era posible en otras épocas y la mejor muestra es esa portada actual. Se trata de la más grande que hay en España. Un total de 55.000 bombillas la han alumbrado este último año, de un total de 2,3 millones que se iban a utilizar.

Un despliegue magnífico para 8 días con casi un centenar de casetas y dos de barracas, junto a 80 atracciones. Otro motivo de peso más para acudir a Córdoba, con unas raíces que son historia de la península ibérica.

 

 

 



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