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Volver. Sala de espera y otras estancias

Casa Góngora

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obras de Pepe Puntas.

Inauguración: Jueves 06, febrero

Puede visitarse desde el 6 de febrero hasta el domingo 15 de marzo en la Sala Galatea. Martes a sábados, de 10:30 a 13:30 horas y de 17:30 a 20:30 horas. Domingos y festivos, de 11 a 14 horas.


Todas las cosas derechas mienten, toda la verdad es curva, el tiempo mismo es curvo. La repetición de algo, si es realmente lo mismo es lo

equivalente a afirmar que no se repite. Por ello significa que dada instante es único, pero eterno. (Así habló Zaratustra, Friedrich Nietzsche).

Nada es como fue.

Máscara 35x35

La silueta de mi amigo Rafa se pierde por cualquier esquina sin dejar ni rastro. Por más que quiera volver, ellos ya no están, incluso, yo tampoco.

Las mejores anchoas del mundo las disfruté en compañía de mi amigo Antonio en una tasca del Carrer de Montcada, junto al Museo Picasso de Barcelona. Tiempo después volví varias veces a esa taberna pero, las anchoas ya no eran las mismas, les faltaba algo: mi amigo no estaba.

Lo que queda atrás parece que es irrecuperable. Las llamadas telefónicas de mi amigo Manuel en las que se detenía el tiempo jamás volverán a sonar…, esos momentos mágicos en compañía de Vicenç vividos en la Bodegueta de Rambla de Catalunya quedaron atrás, aquel vino seco, la ventrisca, el champanet a granel ….Miedo me da volver allí. Vicenç ya no es Vicenç y se ha convertido en otro animal. Ahora está calvo, triste, colérico, encorsetado y

además, alguien le ha clavado un lazo amarillo en el corazón.

Volver a mi tierra, volver a Córdoba es imposible. ¿Cómo puedo volver a esas carcajadas en Casa Pepe, a las rocieras en la Taberna Rafaé, a la poesía en Casa Salinas, al baile en el Tronío y a la noche de la Judería? ¿Cómo volver al fifty fifty de la taberna La Uva, a la tortilla del Santos o a las sevillanas de la Caseta? ¿Y al Disparate, a la discoteca Saint Cyr Club o al bar Correo?. ¿ Acaso puedo volver a mi río, a mi puente, al Campo de la Verdad?. ¿Cómo tomarme un medio con mi padre, volver a mi barrio, a esas miradas de inocencia, a esa franqueza…? ¿Cómo puedo volver si ya no están?

¿Quién puede recuperar el tiempo añorado e intentar volver allí?

Más que volver, más natural sería marcharse, irse sin despedidas ni aspavientos, en silencio con la humildad que da la experiencia. En definitiva, irse para no volver.

A mi amigo Manuel.


Pepe Puntas.



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